El tema de la guardería siempre es complicado, hay quienes dicen que "son lo peor, que ni loca metería a mis hijos en una", y otras "es maravilloso, permite a los niños ser más independientes e inteligentes", la verdad yo pertenezco al segundo grupo. Desde que estaba embarazada consideré la guardería como primera opción y no porque no hubiera quien cuidara a mi hijo, sino porque consideré que los niños de hoy de madres que trabajan crecen así y es un desarrollo bastante positivo, es la nueva forma de crecer en esta era (si mamá trabaja).
En mi trabajo existe un Centro de Apoyo a la Madre Profesionista (el nombre lindo de la guardería), pero a esta sólo puedes acceder si eres trabajadora de planta con una previa solicitud y un sin número de requisitos, después de intentarlo un buen rato me rendí, pues me la hicieron muy cansada, ya hasta estaba optando porque alguien me hiciera el favor de cuidarlo (muy a regañadientes de mi parte); entonces encontré que a sólo dos cuadras había otra guardería y esta estaba afiliada al Seguro Social, por lo tanto yo tenía pase directo, investigué y resultó que era de las mejores de la zona, las cuidadoras estaban bien calificadas y la supervisora recibía el título de "perra maldita exigente", es decir era el mejor lugar.
Una vez que nació mi Little Monster y llegaron sus 47 días de edad ingresamos al periodo de adaptación en la guardería, me preparé para lo peor, porque me dijeron"los dejan llorar hasta que se quedan dormidos", "los hacen que tomen su mamila y los dejan solitos con ella"; en esa versión aquello era un horror, pero siempre les entregué el beneficio de la duda y me llevé una grata sorpresa, bebé que llora, bebé que es levantado y consolado en brazos, tienen ejercicios de estimulación temprana, su leche se las dan con mucho amor recostados en brazos de sus "misses" y siempre hay alguien al pendiente de todos los niños que hay en la guardería. La verdad no pude quedar más tranquila cuando decidí que él pasaría parte de su miniinfancia ahí.
El Little Monster entra a las 9 de la mañana a la "escuelita" y sale a las 17:00 horas, yo siempre intento ser puntual, cada que llego me recibe con una enorme y hermosa sonrisa porque sabe que he llegado y nos iremos a descansar o de paseo; pero lunes la historia cambió un poco, debo aclarar que cuando dejo al peque por las mañanas lo hace con la mejor de las disposiciones pues ya conoce a sus maestras a la perfección, pero el lunes (después de no haber ido el viernes por su intervención en el ojito) vio a su Miss y le regaló tremenda sonrisa y pataleo que me hizo saber que mi monstruo es cuidado y amado en ese lugar, mientras yo me encierro en el cubo de mi oficina a trabajar y a extrañarlo las 8 horas que estamos separados.
Mi mejor regalo al ir por él a la guardería es encontrarlo de vez en vez en la lista de logros con que ya agarra la sonaja, se impulsa para sentarse con ayuda y que cuando su maestra canta él la corea a su manera con su lindo lenguaje; hago todo lo posible por seguir los fines de semana su rutina y hacer los juegos que le colocan para ayudarlo a crecer, por lo que no hay duda en la guardería encontré una buena amiga que me ayuda y me enseña a ser mamá.
viernes, 30 de noviembre de 2012
lunes, 26 de noviembre de 2012
Ojitos pispiretos: los 10 minutos más largos de mi vida
Los ojitos pispiretos le pertenecen a mi coqueto Tiki Tuki (así le decimos de cariño al bebo) quien últimamente se ha dedicado a hacerle ojitos a toda mujer linda que cruza su camino, o más bien a toda mujer que le cae bien; sin embargo mi peque nació con un problema congénito Diacroestenosis Bilateral (suena refeo, lo sé y es medio feo), es decir tiene el conducto lagrimal muy reducido y por ende tapado (¡bonita herencia mami!).
Mi mamá me lo advirtió desde que nació, que eso mismo tenía yo y que me habían despatado el lagrimal por un sondeo, pero ya sabrán madre cobarde y padre miedoso fuimos con los pediátras con la esperanza de que nos dieran otro diagnóstico, finalmente dos de dos coincidieron en que probablemente tendría que hacerle un sondeo, pero dedicimos optar por el comentario "hay que ver como continúa"; sin embargo el asunto no continuó muy bien por lo que hace un mes fuimos con el oftalmólogo pediátra (¡oh sí! existe la especialidad), quien primero mandó un tratamiento de 20 días para finalmente decirme "señora hay que hacer un sondeo".
Por haber postergado la intervención por cuatro meses, mi pequeño tendría que ser dormido, ya que no se dejaría tocar su cara tan fácil como un bebé de un mes o mes y medio; sobre todo porque este Little Monster ya se defiende con manos y a patadas. Entonces llegó el día, el viernes pasado, llegamos a las 6:30 de la mañana a la clínica, para nuestra suerte el pequeño no lloraba pese a que tenía 8 horas sin comer, creo que debo agradecerle a Dora, la exploradora que lo tuvo entretenido por lo menos 15 minutos.
Una vez que llegaron el doctor, el anestesiólogo y el asistente ingresaron al pequeño a la sala de quirófanos, a mí me dejaron entrar con él pero hasta el área de admisión y recuperación; lo cual me pareció perfecto no hubiera podido resistir ver como le metían algo en su pequeña naricita y en su lindo ojito a mi pequeño; pero el médico me dijo "volvemos en 10 minutos", ¿para qué me dijo eso? conté con el reloj de la salita de recuperación los 10 minutos y juro que fueron largos, y no salía, ya tenía el alma en un hilo, traté de distraerme con Facebook, Twitter y hasta platicando por Whatsapp con mi querido marido y nada más no conseguía dejar de ver el reloj, ya habían pasado 27 minutos y medio, cuando escuché a lo lejos sus quejidos (fue el mayor alivio de mi vida), el Tiki venía adormilado y con el ojo izquierdo como si se hubiera topado con Pacquiao en el ring.
Lo tomé en mis brazos con todo el alivio del mundo y le di su rico biberón para mitigar los quejidos, gritos y llantos; el doctor dijo que ya deberá estar bien a partir de esta semana, como sea lo verá pronto para dar el diagnóstico final, pero todo suena a que Iki seguirá haciendo ojitos pispiretos a las chicas, ahora con más glamour pues no hay lagaña que lo impida.
Mi mamá me lo advirtió desde que nació, que eso mismo tenía yo y que me habían despatado el lagrimal por un sondeo, pero ya sabrán madre cobarde y padre miedoso fuimos con los pediátras con la esperanza de que nos dieran otro diagnóstico, finalmente dos de dos coincidieron en que probablemente tendría que hacerle un sondeo, pero dedicimos optar por el comentario "hay que ver como continúa"; sin embargo el asunto no continuó muy bien por lo que hace un mes fuimos con el oftalmólogo pediátra (¡oh sí! existe la especialidad), quien primero mandó un tratamiento de 20 días para finalmente decirme "señora hay que hacer un sondeo".
Por haber postergado la intervención por cuatro meses, mi pequeño tendría que ser dormido, ya que no se dejaría tocar su cara tan fácil como un bebé de un mes o mes y medio; sobre todo porque este Little Monster ya se defiende con manos y a patadas. Entonces llegó el día, el viernes pasado, llegamos a las 6:30 de la mañana a la clínica, para nuestra suerte el pequeño no lloraba pese a que tenía 8 horas sin comer, creo que debo agradecerle a Dora, la exploradora que lo tuvo entretenido por lo menos 15 minutos.
Una vez que llegaron el doctor, el anestesiólogo y el asistente ingresaron al pequeño a la sala de quirófanos, a mí me dejaron entrar con él pero hasta el área de admisión y recuperación; lo cual me pareció perfecto no hubiera podido resistir ver como le metían algo en su pequeña naricita y en su lindo ojito a mi pequeño; pero el médico me dijo "volvemos en 10 minutos", ¿para qué me dijo eso? conté con el reloj de la salita de recuperación los 10 minutos y juro que fueron largos, y no salía, ya tenía el alma en un hilo, traté de distraerme con Facebook, Twitter y hasta platicando por Whatsapp con mi querido marido y nada más no conseguía dejar de ver el reloj, ya habían pasado 27 minutos y medio, cuando escuché a lo lejos sus quejidos (fue el mayor alivio de mi vida), el Tiki venía adormilado y con el ojo izquierdo como si se hubiera topado con Pacquiao en el ring.
Lo tomé en mis brazos con todo el alivio del mundo y le di su rico biberón para mitigar los quejidos, gritos y llantos; el doctor dijo que ya deberá estar bien a partir de esta semana, como sea lo verá pronto para dar el diagnóstico final, pero todo suena a que Iki seguirá haciendo ojitos pispiretos a las chicas, ahora con más glamour pues no hay lagaña que lo impida.
martes, 20 de noviembre de 2012
¿"Mala" periodista?
Lamento decir que he tenido muy descuidado este blog de aventuras maternas, pero he estado muy ocupada vivíendolas, además de estar haciendo una tesis y trabajar cuál pequeña loca para que mi jefe no diga que "no soy colaborativa, ni apoyo al equipo" y ¿quién del equipo me apoya a mí cuándo se trata de ser madre? Exactamente NADIE.
Hace tres o cuatro semanas aproximadamente me llamaron la atención, porque aparentemente yo tenía un problema de actitud, por lo que no estaba haciendo mi trabajo "adecuadamente", todo a causa de dos ocasiones que no estuve en la oficina a las 9 en punto de la mañana y una que me desaparecí después de la comida (porque choqué), lo que provocó tres semanas sin auto y claro días de impuntualidad, pero están de acuerdo que es un caos viajar con un niño en taxi, camión y todo lo conocido como transporte público en la Ciudad de México y a eso sumarle que a mi Little Monster le dio por agarrar una gripa de miedo el día que me pidieron que cubriera "el evento más importante de los profesores" (montón de mierda); y pese a todas las faltas anteriores mis notas y mi trabajo siempre estuvo a tiempo y en forma... ¿dónde estaba el problema? en mis apariciones físicas.
Sin embargo lo que descubrí el día que me "llamaron la atención" es que todas las mamás son empáticas y una vez que expones tu catástrofe como madre primeriza obtienes la linda respuesta de la jefa (de tu jefe): "para tu suerte sé lo que es ser madre y dos veces y lo que necesites yo te apoyaré"; ¡Dios! me volvió el alma al cuerpo y supe que no me correrían después de eso y que claro las enfermedades y demás travesuras de mi hijo ahora son totalmente comprendidas.
Lamentablemente sigo siendo periodista y digo lamentablemente, no porque lamente mi profesión, me encanta y me seguirá encantando, sino que los jefes esperan que siga haciendo coberturas a deshoras, que sobreponga mi hora de salida, que implica ir por mi hijo, y me quede dos horas más sólo porque surgió una conferencia "sorpresa", eso no pasará; claro que seguiré redactando, haciendo reportajes de cosas importantes y trascendentes, porque para eso decidí ser periodista para cambiar con las letras y la información un poco de lo asqueado y horrible que está el mundo.
Pero lo siento mi estelar de cada día es que me digan ¿Qué hizo mi pequeño hoy? Si ya sabe tomar la sonaja por sí solo se lo anunciaré a su padre y demás familiares, además de que será colocado en Facebook como la mayor aventura del día.
En efecto en este camino voy de periodista a mamá.
Hace tres o cuatro semanas aproximadamente me llamaron la atención, porque aparentemente yo tenía un problema de actitud, por lo que no estaba haciendo mi trabajo "adecuadamente", todo a causa de dos ocasiones que no estuve en la oficina a las 9 en punto de la mañana y una que me desaparecí después de la comida (porque choqué), lo que provocó tres semanas sin auto y claro días de impuntualidad, pero están de acuerdo que es un caos viajar con un niño en taxi, camión y todo lo conocido como transporte público en la Ciudad de México y a eso sumarle que a mi Little Monster le dio por agarrar una gripa de miedo el día que me pidieron que cubriera "el evento más importante de los profesores" (montón de mierda); y pese a todas las faltas anteriores mis notas y mi trabajo siempre estuvo a tiempo y en forma... ¿dónde estaba el problema? en mis apariciones físicas.
Sin embargo lo que descubrí el día que me "llamaron la atención" es que todas las mamás son empáticas y una vez que expones tu catástrofe como madre primeriza obtienes la linda respuesta de la jefa (de tu jefe): "para tu suerte sé lo que es ser madre y dos veces y lo que necesites yo te apoyaré"; ¡Dios! me volvió el alma al cuerpo y supe que no me correrían después de eso y que claro las enfermedades y demás travesuras de mi hijo ahora son totalmente comprendidas.
Lamentablemente sigo siendo periodista y digo lamentablemente, no porque lamente mi profesión, me encanta y me seguirá encantando, sino que los jefes esperan que siga haciendo coberturas a deshoras, que sobreponga mi hora de salida, que implica ir por mi hijo, y me quede dos horas más sólo porque surgió una conferencia "sorpresa", eso no pasará; claro que seguiré redactando, haciendo reportajes de cosas importantes y trascendentes, porque para eso decidí ser periodista para cambiar con las letras y la información un poco de lo asqueado y horrible que está el mundo.
Pero lo siento mi estelar de cada día es que me digan ¿Qué hizo mi pequeño hoy? Si ya sabe tomar la sonaja por sí solo se lo anunciaré a su padre y demás familiares, además de que será colocado en Facebook como la mayor aventura del día.
En efecto en este camino voy de periodista a mamá.
viernes, 28 de septiembre de 2012
El Gran Día
Desde que empezó julio me la pasé esperando que cada molestia que sentía y cada caminata que hacía me llevarán hacía el desencadenamiento del parto para por fin tener a Íker en mis brazos y que nos dejáramos de incomodar mutuamente, pero simplemente todo parecía infructuoso; entonces fui a mi última cita con la doctora, me hizo un estudio, dónde descubrió que mi querido bebé estaba enredado de la cintura a los pies y que además era demasiado grande para nacer sin complicaciones por un parto natural, por lo que sugirió aquello que yo nunca quise: una cesárea de emergencia. Pase todo mi embarazo de manera tranquila, haciendo todo lo posible por tener un parto natural, pero como dice mi abuelita "tú propones y Dios dispone", así que se fijó el día (10 de julio) y más o menos la hora del nacimiento de mi pequeño.
Ese martes a las 4:30 de la madrugada mi marido se despertó, estaba más ansioso que yo, llevó las maletas al auto, mientras yo me bañaba y me vestía. Llegamos al hospital a las 6 de la mañana como lo dispuso la doctora, para las 7:30 de la mañana mi mamá había llegado pues no podía con la preocupación, para las 8 yo estaba casi lista para irme al quirófano y decidieron que mi mamá iría conmigo pues su experiencia en quirófanos nos haría sentir más seguros a todos. Yo no estaba nerviosa, de hecho respiraba profundo y me decía "todo es por el bien de los dos". Entré a quirófano, mi mamá platicaba conmigo, lo mismo que el anestesiólogo, quien me durmió del diafragma hacia abajo, mientras que mi mamá preparaba el video para grabar a su nieto al nacer. Una vez con todo dormido sólo escuchaba ruidos y de repente sentí como me movieron toditas mis "tripitas", después de unos minutos escuché el grito que tanto había esperado, a las 9:40 de la mañana del 10 de julio mi bebé había llegado al mundo.
Mi mamá me lo presentó, era tan lindo, todo rojo y gritón; era quién había vivido y crecido dentro de mí durante las últimas 37 semanas, era mi hijo, entonces se me olvidó todo y pensé "ya que se apuren a sacarme de aquí, quiero cargarlo". Lo que no sabía es que en las horas siguientes mientras se pasaba la anestesia comenzaría a dolerme todo mi ser y no sólo eso, sino que no me quería ni mover; pero a las 7 de la noche que entró por la puerta del cuarto mi bebé olvidé que me dolía todo y quería levantarme, cargarlo y hacer todo lo posible por salir de ahí y llevarlo conmigo.
Después de esos tres días en el hospital fui a casa de mi abuela, donde mi mamá se encargó de cuidarme y logró algo excepcional, bajarme 12 kilos en 10 días, pero no sólo eso sino que disfrutó los primeros momentos de vida de su nieto, que he de decir fue un niño muy latoso, pero hermoso. Cuando cumplí 20 días después del nacimiento de Íker partimos de vuelta a nuestro hogar con su papá; pero complicado fue aprender a dormir los 3 juntos, cosa que se abandonó justo cuándo Íker cumplió los 40 días de nacido, ahora duerme en su cama hasta las 4 de la mañana y después vuelve a nuestra cama (es que lo extraño).
Han pasado dos meses y medio desde el gran día del nacimiento, desde las 3 semanas del intenso dolor en el abdomen, que no me podía ni reír, y todo parece que fue ayer, tengo miles de historias que contar, pero hasta hoy pude sentarme a decirles cómo fue que llegó a este mundo mi persona más importante.
Ese martes a las 4:30 de la madrugada mi marido se despertó, estaba más ansioso que yo, llevó las maletas al auto, mientras yo me bañaba y me vestía. Llegamos al hospital a las 6 de la mañana como lo dispuso la doctora, para las 7:30 de la mañana mi mamá había llegado pues no podía con la preocupación, para las 8 yo estaba casi lista para irme al quirófano y decidieron que mi mamá iría conmigo pues su experiencia en quirófanos nos haría sentir más seguros a todos. Yo no estaba nerviosa, de hecho respiraba profundo y me decía "todo es por el bien de los dos". Entré a quirófano, mi mamá platicaba conmigo, lo mismo que el anestesiólogo, quien me durmió del diafragma hacia abajo, mientras que mi mamá preparaba el video para grabar a su nieto al nacer. Una vez con todo dormido sólo escuchaba ruidos y de repente sentí como me movieron toditas mis "tripitas", después de unos minutos escuché el grito que tanto había esperado, a las 9:40 de la mañana del 10 de julio mi bebé había llegado al mundo.
Mi mamá me lo presentó, era tan lindo, todo rojo y gritón; era quién había vivido y crecido dentro de mí durante las últimas 37 semanas, era mi hijo, entonces se me olvidó todo y pensé "ya que se apuren a sacarme de aquí, quiero cargarlo". Lo que no sabía es que en las horas siguientes mientras se pasaba la anestesia comenzaría a dolerme todo mi ser y no sólo eso, sino que no me quería ni mover; pero a las 7 de la noche que entró por la puerta del cuarto mi bebé olvidé que me dolía todo y quería levantarme, cargarlo y hacer todo lo posible por salir de ahí y llevarlo conmigo.
Después de esos tres días en el hospital fui a casa de mi abuela, donde mi mamá se encargó de cuidarme y logró algo excepcional, bajarme 12 kilos en 10 días, pero no sólo eso sino que disfrutó los primeros momentos de vida de su nieto, que he de decir fue un niño muy latoso, pero hermoso. Cuando cumplí 20 días después del nacimiento de Íker partimos de vuelta a nuestro hogar con su papá; pero complicado fue aprender a dormir los 3 juntos, cosa que se abandonó justo cuándo Íker cumplió los 40 días de nacido, ahora duerme en su cama hasta las 4 de la mañana y después vuelve a nuestra cama (es que lo extraño).
Han pasado dos meses y medio desde el gran día del nacimiento, desde las 3 semanas del intenso dolor en el abdomen, que no me podía ni reír, y todo parece que fue ayer, tengo miles de historias que contar, pero hasta hoy pude sentarme a decirles cómo fue que llegó a este mundo mi persona más importante.
martes, 26 de junio de 2012
El temible Seguro Social
El tener a tu bebé en el Seguro Social es cuestión de mucha calma, digo yo espero tener la fortuna de ocupar mi seguro de gastos médicos mayores y que nazca en un particular; pero después de lo vivido esta última semana, no sé si la gente está loca o en verdad la culpa es toda del seguro.
Primero hace una semana me tocó ir a una plática que es necesaria para que te pasen con el especialista, porque sino vas nunca tendrás tu cita, pero la plática fue todo lo que no me esperaba, para empezar te citan a las 7:30 de la mañana para que pases hasta las 8 a una salita de juntas junto a las camas dónde están ingresadas las recientes madres; entonces ves caras de "ya me quiero ir" o escuchas ronquidos de lo que fue una larga noche, pero finalmente te sientan y llega la trabajadora social con la nutrióloga, una enfermera y un médico; la primera en hablar es la nutrióloga que se la pasa 35 minutos diciéndote que es importante amamantar a tu bebé y que tú tomes agua mientas haces esto (35 minutos para eso); una vez que ella termina pasa la enfermera con un muñeco para enseñarte la posición en que debes colocar a tu bebé para darle de mamar, en eso se te va otra media hora porque te dice y le tiene que dar su leche porque nosotros ya no les vamos a dar fórmula por parte del IMSS y eso sale más caro, pero cuándo termina su sermón pregunta cuántas madres trabajadoras hay y cambia todo sentido con la frase "okei a ustedes se les va a entregar su leche de fórmula cada mes en su clínica", entonces ya no sabes ni que demonios creer.
Entonces llega el momento más divertido cuándo pasó el Dr. Cubano (no sé como se llama, pero es cubano jaja) y dice "bueno pues cuándo se sientan mal vienen a urgencias... si se les rompe la fuente vienen a urgencias... si les duele la cabeza vienen a urgencias" para no hacerles el cuento largo hasta un dolor de uña te remitía a urgencias; entonces tuvo que hacer tiempo porque la trabajadora social andaba resolviendo "un caso de la vida" así que comenzó a preguntarle a cada una su edad y que número de embarazo era; para empezar yo era la mamá primeriza más grande del lugar, de ahí en fuera todas las que rondaban mi edad iban por su segundo o tercer hijo y las que eran más grandes era el cuarto o quinto, amigos sí seguimos teniendo un problema de educación en este país, necesitamos que se base en "ten los hijos que puedas mantener dignamente"; pero esos no fueron los casos que más me sorprendieron, sino el que se ganó mi atención fue el de una mujer que era su segundo bebé, era madre soltera por segunda ocasión tenía 14 semanas de embarazo e iba porque era de alto riesgo ya que padecía artritis reumatoide juvenil y mientras está embarazada deja de tomar su medicamento lo que la hace tener dolores muy fuertes todo el tiempo en las articulaciones de su cuerpo y pues ni se diga el parto, pero además tenía un hematoma entre la placenta y el útero y tenía poco que se lo habían detectado por lo tanto tenía riesgo de TODO, lo que me sorprendió después de que contó su historia fue la seriedad con que el médico le dijo "señora usted y yo tenemos que platicar allá afuera, porque está poniendo en riesgo su vida, es madre soltera y ¿quién se va a hacer cargo de su hijo?", ¿en serio vivimos en un país dónde alguien que se tiene qué hacer cargo de una pequeña vida es tan irresponsable?.
Planteada esa duda partimos a visita del lunes a urgencias, pues resulta que amanecí con la panza dura, pero como ya me había pasado el domingo y rescotándome y tomando un baño de agua caliente se me había quitado pensé que el tratamiento funcionaría por segunda ocasión; pero ¡oh, sorpresa! no funcionó; así que mi señor me llevó a la sala de urgencias de la clínica 32, la que yo sugerí porque dije "no tengo nada y me van a devolver a mi casa", lo divertido fue que me ingresaron para hacer una prueba de bienestar fetal, ya que pese a que no tenía dilatación y todo conducto por el que pudiese salir mi hijo estaba cerrado yo tenía contracciones sin dolor muy continuas; entonces nos encerraron durante cuatro horas para un monitoreo fetal, donde primero me pasaron un suero, después me pusieron unos monitores sobre la panza para escuchar su corazón y ver la intensidad de las contracciones; pero mientras esto me ocurría a mí en la cama de enfrente estaba una mujer en labor de parto, que todo el tiempo se quejaba, pero conforme aumentaron sus contracciones los gritos empezaron con algo así como "yaaaaaaa, sáquelo", "ya no puedo", "yo no sé como las mujeres pueden hacer esto más de una vez", "yaaaa", eran unos gritos lastimeros que lejos de asustarme me daban risa, lo mejor eran los residentes tratando de calmarla, pero entonces llegó la jefa de enfermeras (esas nunca perderán su fama de malvadas, mi mamá lo fue en sus épocas de enfermera, pero creo que era demasiado buena); entonces le dijo "deja de gritar que estresas a tu bebé, baja su ritmo cardiaco y no estás aprovechando las contracciones para pujar; así que cállate y puja", que trauma porque además la mujer no quería pujar; en ese drama se les fue una hora, hora en la que el suero que me pusieron para mitigar las contracciones se acabó y empezó a salirme sangre por el catéter, cosa que no me divertía mucho, pero me distraía el grito de "por favor ya sáquenlo"; la verdad es que ni me asustó eso, me asustó más el diágnostico que me dio el médico que consiste en que mi hijo probablemente llegue a este mundo en una semana más porque ya tengo actividad uterina, eso significa que cualquier día se rompe lo que se tenga que romper y se dilata lo que sea necesario y él llega al mundo. La verdad eso me gusta para calmar mi ansiedad, porque pronto abrazaré a mi bebé entre mis brazos, lo que sí prometo es no gritar para que su llegada sea más pronta.
Lo que sí tengo es el recuerdo de mi bonito identificador de tela adhesiva del IMSS.
Primero hace una semana me tocó ir a una plática que es necesaria para que te pasen con el especialista, porque sino vas nunca tendrás tu cita, pero la plática fue todo lo que no me esperaba, para empezar te citan a las 7:30 de la mañana para que pases hasta las 8 a una salita de juntas junto a las camas dónde están ingresadas las recientes madres; entonces ves caras de "ya me quiero ir" o escuchas ronquidos de lo que fue una larga noche, pero finalmente te sientan y llega la trabajadora social con la nutrióloga, una enfermera y un médico; la primera en hablar es la nutrióloga que se la pasa 35 minutos diciéndote que es importante amamantar a tu bebé y que tú tomes agua mientas haces esto (35 minutos para eso); una vez que ella termina pasa la enfermera con un muñeco para enseñarte la posición en que debes colocar a tu bebé para darle de mamar, en eso se te va otra media hora porque te dice y le tiene que dar su leche porque nosotros ya no les vamos a dar fórmula por parte del IMSS y eso sale más caro, pero cuándo termina su sermón pregunta cuántas madres trabajadoras hay y cambia todo sentido con la frase "okei a ustedes se les va a entregar su leche de fórmula cada mes en su clínica", entonces ya no sabes ni que demonios creer.
Entonces llega el momento más divertido cuándo pasó el Dr. Cubano (no sé como se llama, pero es cubano jaja) y dice "bueno pues cuándo se sientan mal vienen a urgencias... si se les rompe la fuente vienen a urgencias... si les duele la cabeza vienen a urgencias" para no hacerles el cuento largo hasta un dolor de uña te remitía a urgencias; entonces tuvo que hacer tiempo porque la trabajadora social andaba resolviendo "un caso de la vida" así que comenzó a preguntarle a cada una su edad y que número de embarazo era; para empezar yo era la mamá primeriza más grande del lugar, de ahí en fuera todas las que rondaban mi edad iban por su segundo o tercer hijo y las que eran más grandes era el cuarto o quinto, amigos sí seguimos teniendo un problema de educación en este país, necesitamos que se base en "ten los hijos que puedas mantener dignamente"; pero esos no fueron los casos que más me sorprendieron, sino el que se ganó mi atención fue el de una mujer que era su segundo bebé, era madre soltera por segunda ocasión tenía 14 semanas de embarazo e iba porque era de alto riesgo ya que padecía artritis reumatoide juvenil y mientras está embarazada deja de tomar su medicamento lo que la hace tener dolores muy fuertes todo el tiempo en las articulaciones de su cuerpo y pues ni se diga el parto, pero además tenía un hematoma entre la placenta y el útero y tenía poco que se lo habían detectado por lo tanto tenía riesgo de TODO, lo que me sorprendió después de que contó su historia fue la seriedad con que el médico le dijo "señora usted y yo tenemos que platicar allá afuera, porque está poniendo en riesgo su vida, es madre soltera y ¿quién se va a hacer cargo de su hijo?", ¿en serio vivimos en un país dónde alguien que se tiene qué hacer cargo de una pequeña vida es tan irresponsable?.
Planteada esa duda partimos a visita del lunes a urgencias, pues resulta que amanecí con la panza dura, pero como ya me había pasado el domingo y rescotándome y tomando un baño de agua caliente se me había quitado pensé que el tratamiento funcionaría por segunda ocasión; pero ¡oh, sorpresa! no funcionó; así que mi señor me llevó a la sala de urgencias de la clínica 32, la que yo sugerí porque dije "no tengo nada y me van a devolver a mi casa", lo divertido fue que me ingresaron para hacer una prueba de bienestar fetal, ya que pese a que no tenía dilatación y todo conducto por el que pudiese salir mi hijo estaba cerrado yo tenía contracciones sin dolor muy continuas; entonces nos encerraron durante cuatro horas para un monitoreo fetal, donde primero me pasaron un suero, después me pusieron unos monitores sobre la panza para escuchar su corazón y ver la intensidad de las contracciones; pero mientras esto me ocurría a mí en la cama de enfrente estaba una mujer en labor de parto, que todo el tiempo se quejaba, pero conforme aumentaron sus contracciones los gritos empezaron con algo así como "yaaaaaaa, sáquelo", "ya no puedo", "yo no sé como las mujeres pueden hacer esto más de una vez", "yaaaa", eran unos gritos lastimeros que lejos de asustarme me daban risa, lo mejor eran los residentes tratando de calmarla, pero entonces llegó la jefa de enfermeras (esas nunca perderán su fama de malvadas, mi mamá lo fue en sus épocas de enfermera, pero creo que era demasiado buena); entonces le dijo "deja de gritar que estresas a tu bebé, baja su ritmo cardiaco y no estás aprovechando las contracciones para pujar; así que cállate y puja", que trauma porque además la mujer no quería pujar; en ese drama se les fue una hora, hora en la que el suero que me pusieron para mitigar las contracciones se acabó y empezó a salirme sangre por el catéter, cosa que no me divertía mucho, pero me distraía el grito de "por favor ya sáquenlo"; la verdad es que ni me asustó eso, me asustó más el diágnostico que me dio el médico que consiste en que mi hijo probablemente llegue a este mundo en una semana más porque ya tengo actividad uterina, eso significa que cualquier día se rompe lo que se tenga que romper y se dilata lo que sea necesario y él llega al mundo. La verdad eso me gusta para calmar mi ansiedad, porque pronto abrazaré a mi bebé entre mis brazos, lo que sí prometo es no gritar para que su llegada sea más pronta.
Lo que sí tengo es el recuerdo de mi bonito identificador de tela adhesiva del IMSS.
martes, 12 de junio de 2012
¿Y la panza?
Si algo me pudo traumar desde el inicio del embarazo era el cuándo me saldría la panza, si se me botaría el ombligo y si me saldrían las espantosas estrías; tuve mucha suerte mi panza ha sido pequeña, pese a lo enorme que ya es a los siete meses casi ocho, y aún así no es de las dimensiones que he observado en otras mujeres; no se me botó el ombligo y las estrías aún no hacen su aparición, pero esta última es gracias a los montones de crema que pongo en mi panza tanto en la mañana como en la noche y los trucos que me dice mi mamá, como que me ponga alcohol antes de la crema para que esta se absorba mejor.
Sin embargo, el comentario que no olvidaré y siempre interpretaré como envidia fue "sino supiera que estás embarazada sólo diría que estás más gorda", juro que en ese momento estuve viéndome por todos los ángulos existentes para ver si en verdad sólo era más gorda, entonces comenzó a urgirme que me saliera panza, pero a los cuatro meses sólo era como un bultito que aún cabía dentro de mis pantalones habituales, pero aún así fui a buscar ropa de embarazada, en realidad mi clóset embarazoso no es muy grande, consta de dos pantalones, un overol, una blusa y un vestido (este último destinado a dos bodas) y creánme no traigo lo mismo todos los días y juro que me veo bien (jajaja) porque como mi panza no ha crecido demasiado aún cabe dentro de mis blusas habituales, ahora sí aplica la frase de todas las mamás "de la moda lo que te acomoda" y hay días que quisiera quedarme todo el día en camisón o en calzones con tal de no tener que vestirme, porque siento que nada me queda, creo que conforme avancen los meses esto va a empeorar, pero siempre existirán esos vestidos de resorte arriba que mi mamá cose en su máquina y la verdad son lo más fresco del mundo.
Pero yo tengo algo que ustedes no, una abuela a la que le molesta que se me marque la panza y me pide que use "batitas", les soy sincera no hay cosa más horrible que las batitas de hace algunos años, esas que tenían un moño gigante al frente en el que parecías carpa de circo, porque he visto que conforme pasan los días me siento más enorme y eso no es lo peor sino que me siento así, cuándo dejé de ver mis pies al bajar la mirada dije "ya no hay vuelta atrás", ahora no es sólo eso sino que si la televisión está al nivel de la cama o de la sala y yo estoy acostada me pierdo de la mitad de la pantalla (jajaja), pero me he acostumbrado.
Lo que amo de mi panza es que sé que es lugar más seguro del mundo donde puede estar mi bebé, ahí nada le pasa, temo el momento en que esté fuera y "lejos" de mí, porque eso sí lo más lejos que lo aceptaré de mí es a cuadra y media de distancia, porque sé que de no ser así me volveré loca, después de tantos meses de dedicarme a conocerlo, de saber que odia el calor, los ruidos agudos y la música de Rocío Durcal (este último creo que es de herencia); pero que su música favorita es el Heavy Metal y se puede poner muy de buenas con la canción "flower" de Moby; además de que es fan de las bailarinas de árabe y hawaiano (hombre al fin y al cabo) y que cuándo su papá llega y pone su mano sobre mi panza él comienza a moverse y a patear como si le diera todo el gusto del mundo saber que llegó.
Lo que les puedo dejar es que aprovechen que la ropa de embarazadas ya no es fea, puedes ser totalmente tú en tu estilo, ya sea hippie, rockera o fresa y que si algún día tienen una enorme panza con bebé adentro hay que disfrutarla, conocer al ser que vive dentro y empezar a darle todo el amor del mundo, porque nunca volverá a estar más seguro.
Sin embargo, el comentario que no olvidaré y siempre interpretaré como envidia fue "sino supiera que estás embarazada sólo diría que estás más gorda", juro que en ese momento estuve viéndome por todos los ángulos existentes para ver si en verdad sólo era más gorda, entonces comenzó a urgirme que me saliera panza, pero a los cuatro meses sólo era como un bultito que aún cabía dentro de mis pantalones habituales, pero aún así fui a buscar ropa de embarazada, en realidad mi clóset embarazoso no es muy grande, consta de dos pantalones, un overol, una blusa y un vestido (este último destinado a dos bodas) y creánme no traigo lo mismo todos los días y juro que me veo bien (jajaja) porque como mi panza no ha crecido demasiado aún cabe dentro de mis blusas habituales, ahora sí aplica la frase de todas las mamás "de la moda lo que te acomoda" y hay días que quisiera quedarme todo el día en camisón o en calzones con tal de no tener que vestirme, porque siento que nada me queda, creo que conforme avancen los meses esto va a empeorar, pero siempre existirán esos vestidos de resorte arriba que mi mamá cose en su máquina y la verdad son lo más fresco del mundo.
Pero yo tengo algo que ustedes no, una abuela a la que le molesta que se me marque la panza y me pide que use "batitas", les soy sincera no hay cosa más horrible que las batitas de hace algunos años, esas que tenían un moño gigante al frente en el que parecías carpa de circo, porque he visto que conforme pasan los días me siento más enorme y eso no es lo peor sino que me siento así, cuándo dejé de ver mis pies al bajar la mirada dije "ya no hay vuelta atrás", ahora no es sólo eso sino que si la televisión está al nivel de la cama o de la sala y yo estoy acostada me pierdo de la mitad de la pantalla (jajaja), pero me he acostumbrado.
Lo que amo de mi panza es que sé que es lugar más seguro del mundo donde puede estar mi bebé, ahí nada le pasa, temo el momento en que esté fuera y "lejos" de mí, porque eso sí lo más lejos que lo aceptaré de mí es a cuadra y media de distancia, porque sé que de no ser así me volveré loca, después de tantos meses de dedicarme a conocerlo, de saber que odia el calor, los ruidos agudos y la música de Rocío Durcal (este último creo que es de herencia); pero que su música favorita es el Heavy Metal y se puede poner muy de buenas con la canción "flower" de Moby; además de que es fan de las bailarinas de árabe y hawaiano (hombre al fin y al cabo) y que cuándo su papá llega y pone su mano sobre mi panza él comienza a moverse y a patear como si le diera todo el gusto del mundo saber que llegó.
Lo que les puedo dejar es que aprovechen que la ropa de embarazadas ya no es fea, puedes ser totalmente tú en tu estilo, ya sea hippie, rockera o fresa y que si algún día tienen una enorme panza con bebé adentro hay que disfrutarla, conocer al ser que vive dentro y empezar a darle todo el amor del mundo, porque nunca volverá a estar más seguro.
viernes, 8 de junio de 2012
La ForoAdicta
Les dije que sabía por mis clases que vivimos en Era del Información y el Conocimiento, pero que complicado es comenzar a buscar, pones la palabra "embarazo" en google y lo primero que quieres saber es "si vas a tener suerte", pero eso no te lo dice google, te manda a páginas como wikipedia que te explica con todos los tecnicismos posibles qué es el embarazo y de ese estilo otras 20 páginas con terminología médica, de repente imposible o hasta asquerosa de leer.
Cuando finalmente encontré la página que me decía semana a semana lo que me pasaba (en español y hasta con algo de cariño) y que además tenía la amabilidad de darme consejos para que mi vida de embarazada fuera más llevadera me topé con el descubrimiento más morboso de esta etapa: la comunidad de embarazadas (los foros); páginas y páginas de entradas de mujeres, que como yo, nadaban en dudas, pero que además necesitaban consuelo, consejo o simplemente alguien que las escuchara (o en este caso las leyera). Me adentré en ese mundo porque lo primero que pensé fue ¿por qué si hay publicaciones para cada duda que te pueda surgir semana a semana ellas preguntan eso mismo? Así que comencé a leer.
Lo primero que te pide el foro es que te unas a un grupo, te encamina hacia el del probable mes de nacimiento de tu hijo, entonces ves que hay como mil más, además de los de cada mes y año están los que dicen "madres primerizas", "buscando bebé", "embarazo adolescente", "embarazo de más de 35" y la lista es interminable, entonces lees títulos como "urgente", "ayúdenme", "¿les ha pasado?" y sinceramente el morbo me ganó y comencé a encaminarme a esas publicaciones que a veces son risibles, a veces aterradoras, tristes o simplemente difíciles de digerir, pero te topas con cosas que has pensado y la realidad es que dejas de sentirte sola y perdida.
Pero he de admitir que soy la peor criticona del mundo y por eso me abstengo de escribir en el foro, de hecho sólo llevo dos post uno preguntándoles si preferían parto o cesárea y otro en el que les puse un espantoso video de cómo se hace una cesárea (porque yo no me iba a quedar sola con ese trauma); pero si algo me aterra es la capacidad de las faltas de ortografía que tienen algunas de esas mujeres (dije ser la peor de las criticonas), pero lo peor es cómo ellas logran hacer que una situación simple sea un terror, las que tengo más presentes son las de la mujer a la que la mordió una araña y ya daba a su bebé por muerto porque ésta la picó a un costado del abdomen y las demás enviándola al médico; otra que convirtió un dolor de estómago a sus 15 semanas en trabajo de parto y la última aquella que juraba que su bebé se había roto el pie porque la había pateado con mucha fuerza en las costillas; pero no crean que me lo quedo guardado lo hago plática a la hora de la comida o se lo cuento al padre de mi hijo para que sepa que al menos no estoy tan tonta ni perdida, pero gracias a estas pláticas uno de mis amigos me nombró "la ForoAdicta" y siempre que le cuento lo que leo me dice "¿por qué lees eso?", con cara de asco, y le digo me divierte.
Algo lejos de lo divertido está lo triste aquellas que iniciaron su inscripción en el foro contigo y perdieron a sus bebés y te duele el corazón con ellas, pero hubo una a la quise matar hace un mes, bien te dicen "después de la semana 21 tu bebé se debe mover" y definitivamente se mueven y conforme pasa el tiempo comienzas a distinguir cada parte de su pequeño ser, las patadas son una grosería conforme van creciendo, pero como te alegras de sentirlas porque sabes que está bien. Entonces retomando mi coraje de hace un mes una mujer relató como dejó de sentirlo toda una tarde, dejó pasar la noche y todo el día siguiente cuándo además sintió caer el peso "muerto" de su hijo cuándo se levantó de la cama, fue hasta el tercer día que se presentó al médico y este además de regañarla le dijo lo que ella negaba "su bebé se había ahorcado dos días antes y si hubiese corrido al médico de inmediato, como lo aconsejan ellos tantas veces, aún lo hubiera tenido con ella", me dio tanto coraje porque además tuvo el atrevimiento de culpar al destino y a dios por tal descuido; pero eso no era lo peor sino que era la segunda vez que le sucedía. ¿Ahora entienden mi molestia? No es que yo sea super mom o la embarazada experta, pero se supone que para eso te inscribes en esa página y en esos foros para estar enterada; además te dan instrucciones los médicos (hasta los IMSS) o tu mamá, no es como que vivas sola en una cueva y hasta esas creo que son más precavidas.
Hasta hoy aún navego en el foros viendo qué me encuentro, mujeres con aspiraciones psicópatas hacia sus maridos porque juran que las engañan, pese a que no tienen pruebas o los hombres tiempo, otras que juran que sus suegras conspiran en su contra para robarse a sus maridos y a sus bebés (hasta me dan ideas) y las que aún temen que su bebé se rompa el tobillo si patean sus costillas; lo que si les recomiendo es que busquen una página que les diga semana a semana que esperar, es más sencillo; yo hasta tengo la aplicación de la página que es la onda porque día a día me recuerda que debo tomar agua, caminar un poco y por qué no hasta me aconseja ir al cine para despegarme y darle sus besotes a mi casi marido para que sepa que lo amo y no todo es bebé (eso será tema de otro día).
Por ahora así es como llegué a ser ForoAdicta es divertido, pero lo mejor es no creer que ellas son tus mejores amigas sólo porque comparten un estado contigo, tus mejores amigas son con las que vas al cafecito, a comer, te mandan mensajitos, hablas por teléfono o hasta escribes en el messenger y te despejan la mente con chismes y chistes del mundo real.
Cuando finalmente encontré la página que me decía semana a semana lo que me pasaba (en español y hasta con algo de cariño) y que además tenía la amabilidad de darme consejos para que mi vida de embarazada fuera más llevadera me topé con el descubrimiento más morboso de esta etapa: la comunidad de embarazadas (los foros); páginas y páginas de entradas de mujeres, que como yo, nadaban en dudas, pero que además necesitaban consuelo, consejo o simplemente alguien que las escuchara (o en este caso las leyera). Me adentré en ese mundo porque lo primero que pensé fue ¿por qué si hay publicaciones para cada duda que te pueda surgir semana a semana ellas preguntan eso mismo? Así que comencé a leer.
Lo primero que te pide el foro es que te unas a un grupo, te encamina hacia el del probable mes de nacimiento de tu hijo, entonces ves que hay como mil más, además de los de cada mes y año están los que dicen "madres primerizas", "buscando bebé", "embarazo adolescente", "embarazo de más de 35" y la lista es interminable, entonces lees títulos como "urgente", "ayúdenme", "¿les ha pasado?" y sinceramente el morbo me ganó y comencé a encaminarme a esas publicaciones que a veces son risibles, a veces aterradoras, tristes o simplemente difíciles de digerir, pero te topas con cosas que has pensado y la realidad es que dejas de sentirte sola y perdida.
Pero he de admitir que soy la peor criticona del mundo y por eso me abstengo de escribir en el foro, de hecho sólo llevo dos post uno preguntándoles si preferían parto o cesárea y otro en el que les puse un espantoso video de cómo se hace una cesárea (porque yo no me iba a quedar sola con ese trauma); pero si algo me aterra es la capacidad de las faltas de ortografía que tienen algunas de esas mujeres (dije ser la peor de las criticonas), pero lo peor es cómo ellas logran hacer que una situación simple sea un terror, las que tengo más presentes son las de la mujer a la que la mordió una araña y ya daba a su bebé por muerto porque ésta la picó a un costado del abdomen y las demás enviándola al médico; otra que convirtió un dolor de estómago a sus 15 semanas en trabajo de parto y la última aquella que juraba que su bebé se había roto el pie porque la había pateado con mucha fuerza en las costillas; pero no crean que me lo quedo guardado lo hago plática a la hora de la comida o se lo cuento al padre de mi hijo para que sepa que al menos no estoy tan tonta ni perdida, pero gracias a estas pláticas uno de mis amigos me nombró "la ForoAdicta" y siempre que le cuento lo que leo me dice "¿por qué lees eso?", con cara de asco, y le digo me divierte.
Algo lejos de lo divertido está lo triste aquellas que iniciaron su inscripción en el foro contigo y perdieron a sus bebés y te duele el corazón con ellas, pero hubo una a la quise matar hace un mes, bien te dicen "después de la semana 21 tu bebé se debe mover" y definitivamente se mueven y conforme pasa el tiempo comienzas a distinguir cada parte de su pequeño ser, las patadas son una grosería conforme van creciendo, pero como te alegras de sentirlas porque sabes que está bien. Entonces retomando mi coraje de hace un mes una mujer relató como dejó de sentirlo toda una tarde, dejó pasar la noche y todo el día siguiente cuándo además sintió caer el peso "muerto" de su hijo cuándo se levantó de la cama, fue hasta el tercer día que se presentó al médico y este además de regañarla le dijo lo que ella negaba "su bebé se había ahorcado dos días antes y si hubiese corrido al médico de inmediato, como lo aconsejan ellos tantas veces, aún lo hubiera tenido con ella", me dio tanto coraje porque además tuvo el atrevimiento de culpar al destino y a dios por tal descuido; pero eso no era lo peor sino que era la segunda vez que le sucedía. ¿Ahora entienden mi molestia? No es que yo sea super mom o la embarazada experta, pero se supone que para eso te inscribes en esa página y en esos foros para estar enterada; además te dan instrucciones los médicos (hasta los IMSS) o tu mamá, no es como que vivas sola en una cueva y hasta esas creo que son más precavidas.
Hasta hoy aún navego en el foros viendo qué me encuentro, mujeres con aspiraciones psicópatas hacia sus maridos porque juran que las engañan, pese a que no tienen pruebas o los hombres tiempo, otras que juran que sus suegras conspiran en su contra para robarse a sus maridos y a sus bebés (hasta me dan ideas) y las que aún temen que su bebé se rompa el tobillo si patean sus costillas; lo que si les recomiendo es que busquen una página que les diga semana a semana que esperar, es más sencillo; yo hasta tengo la aplicación de la página que es la onda porque día a día me recuerda que debo tomar agua, caminar un poco y por qué no hasta me aconseja ir al cine para despegarme y darle sus besotes a mi casi marido para que sepa que lo amo y no todo es bebé (eso será tema de otro día).
Por ahora así es como llegué a ser ForoAdicta es divertido, pero lo mejor es no creer que ellas son tus mejores amigas sólo porque comparten un estado contigo, tus mejores amigas son con las que vas al cafecito, a comer, te mandan mensajitos, hablas por teléfono o hasta escribes en el messenger y te despejan la mente con chismes y chistes del mundo real.
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